EL SOSTENIMIENTO DEL PASTOR Y MINISTERIOS. EL SALARIO: ¿OBLIGACIÓN-DERECHO O ABUSO? PARTE I

 


PASTOR ASDPast: Jose Antonio Valladares

 

INTRODUCCIÓN

 

 

Hace unos días he platicado de este tema con un hermano en Cristo, de nacionalidad ESPAÑOLA. Este tema ha causado debate; pues, por un lado, hermanos en Cristo sinceros que son leales a sus pastores los sostienen económicamente, y por el otro, también hermanos en Cristo inconformes y heridos por el abuso de autoridad de los mismos, al grado de ser succionadas sus finanzas y ser privados de lo más elemental para vivir.

 

 

Aprovecho para hacer una nota aclaratoria: Yo creo en el uso de citas y fuentes bibliográficas, pues, hablando generalmente, nunca falta quién pida argumentos y respaldos.

 

 

  1. COMENTARIO SOBRE 1 CORINTIOS 9.1-14

 

 

  1. El texto bíblico a analizar

 

 

1Co 9:1-14 “¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor? Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor. Contra los que me acusan, esta es mi defensa: ¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber? ¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas? ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar? ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (Subrayado añadido).

 

  1. El pensamiento griego y judío sobre el sostenimiento

 

 

En el contexto cultural, el pensamiento griego de los corintios y de los posibles prosélitos judíos en Corinto, con respecto al sostenimiento de los tutores, era éste:

 

 

Los griegos despreciaban el trabajo manual; ningún griego libre estaría dispuesto a trabajar con sus manos. Aristóteles había enseñado que hay dos clases de personas: las cultas, y los madereros y aguadores que existen exclusivamente para llevar a cabo esos trabajos serviles para los otros, y a los que sería no solamente un error sino hasta un mal el tratar de elevarlos o educarlos. Los enemigos de Sócrates y de Platón les tomaban el pelo porque no aceptaban ningún dinero por enseñar, y hasta insinuaban que no cobraban porque su enseñanza no valía nada. Es verdad que también se esperaba de los rabinos judíos que enseñaran sin cobrar nada, y que tuvieran un oficio que les permitiera ganarse la vida sin depender de nadie; pero esos mismos rabinos se tomaban mucho interés en inculcarles a sus estudiantes que no había obra más meritoria que el sostener a su rabino. Si alguien quería tener un buen lugar en el Cielo, la mejor manera de asegurárselo era subviniendo a todas las necesidades de un rabino” (1).

 

 

Hablando por el contexto, este pasaje, que habla sobre los derechos a asistencia o manutención son referidos para los apóstoles. En nuestro presente, este pasaje se aplica a los misioneros o evangelistas que viajan continuamente; y que no tiene amor al dinero. Más adelante, veremos en qué consistía el “salario”. En el caso de Pablo, él se sostenía trabajando (Léase Hch 18.2-3; 20.34; 1 Co 4.12; 2 Co 11.7).

 

 

Ahora, la palabra “Derecho”, en el original griego es: “Exousia” (STRONG 1849) que significa “poder o autoridad”, en este caso, poder o autoridad para escoger lo que quiera comer, beber, tener esposa o ninguna de las opciones citadas. Pablo prefería abstenerse de sus derechos con tal de que la obra no se comprometiera. Según Jamieson-Fausset-Brown, traductores, el versículo 4:

 

 

“¿No tenemos potestad—O según el griego: “derecho,” “autoridad,” o poder legal, equivalente a la “libertad” reclamada por los corintios (cap. 8:9). El “nosotros” incluye con él a sus colegas en el apostolado. La interrogativa griega expresa: “Seguramente no diréis que no tenemos potestad: ¿verdad?” “¿Acaso no tenemos el derecho de comer y beber?—sin trabajar con las manos (vv. 11, 13, 14). El que San Pablo no aprovechara este derecho lo usaron sus opositores como pretexto para insinuar que él mismo era consciente de no ser apóstol verdadero (2Co_12:13-16)” (2).

 

 

Aquí queda claro que no es una obligación que los apóstoles sean sostenidos.

 

 

  1. c) Los argumentos válidos para hacer uso de este derecho de manutención o sostenimiento

 

 

El derecho de Pablo a recibir asistencia para sus necesidades se basaba en cuatro argumentos:

 

 

  1. El orden social disponía que aquellos que prestaban algún servicio, como soldados, campesinos, y pastores recibieran una remuneración (vers. 7). “El mundo de Pablo conocía demasiado bien la presencia y el trabajo de los soldados romanos. Debido a la extensión geográfica del imperio romano, había muchas tropas acantonadas dondequiera. Con el tiempo, Pablo conocería personalmente el servicio de algunos soldados romanos. Por este conocimiento común, el Apóstol demuestra con cierto tono irónico la racionalidad del sostenimiento económico de un apóstol. También, al igual que el viñador, el apóstol puede esperar recompensa por su labor. La analogía final del apóstol es la del pastor de ovejas. No hay quien espere que el pastor no reciba beneficios de su rebaño; ¿Con qué base los corintios pueden sugerir que Pablo y Bernabé no merecen también los beneficios del apostolado?” (3).

 

  1. La ley de Moisés prescribía una justa recompensa para quienes prestaban un servicio, principio que se aplicaba incluso a los animales que realizan alguna faena, como el buey que trilla (vers. 8-12). Acoto el siguiente contexto: “Cuando se hacía la trilla en Oriente, lo mismo que en España hasta hace muy poco, las gavillas de la siega se colocaban en la era; seguidamente se hacía que parejas de bueyes y otros animales arrastraran el trillo sobre las gavillas, algunas veces atándolos a un poste central y haciéndoles dar vueltas sobre el grano; en cualesquiera formas, no se les ponía el bozal a los animales, dejándolos en libertad de comer todo lo que quisieran en recompensa por el trabajo que estaban haciendo. Esta ley concreta acerca de los bueyes se encuentra en Deu_25:4” (8). “El propósito de la ley original era la protección de los animales. Pablo no niega esta faceta de la ley, pero afirma que el propósito de Dios en la ley rebasa ese sentido; más bien, la misma protección deseada por Dios para los animales también la desea para los hombres apostólicos. La pregunta al final, por su construcción gramatical, exige una respuesta negativa (v. 10). Aunque algunos hablan negativamente de la exégesis alegórica de Pablo en esta ocasión, hay que ver que según Gen_1:28 los animales existen para el bien del hombre. Aunque se obedecía el mandamiento en Deu_25:4 literalmente, también esta ley tendría su aplicación en beneficio de los hombres. Se esperaba que el cultivador y el trillador también se beneficiaran de su labor en el campo. Aquel araba con la esperanza de que la tierra alimentara las plantas que brotarían de la semilla; éste trillaba el trigo esperando comer del pan que resultaría” (5).

 

  1. La participación de los sacerdotes en el altar que tenían derecho a comer de él (Vers.13). Veamos a la referencia asociada que tiene en la Biblia RV60: Deu 18:1-8 “Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas a Jehová y de la heredad de él comerán. No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos; Jehová es su heredad, como él les ha dicho. Y este será el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de los que ofrecieren en sacrificio buey o cordero: darán al sacerdote la espaldilla, las quijadas y el cuajarLas primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de la lana de tus ovejas le darás; porque le ha escogido Jehová tu Dios de entre todas tus tribus, para que esté para administrar en el nombre de Jehová, él y sus hijos para siempre. Y cuando saliere un levita de alguna de tus ciudades de entre todo Israel, donde hubiere vivido, y viniere con todo el deseo de su alma al lugar que Jehová escogiere, ministrará en el nombre de Jehová su Dios como todos sus hermanos los levitas que estuvieren allí delante de Jehová. Igual ración a la de los otros comerá, además de sus patrimonios” (Subrayado añadido). He aquí el comentario: “La pregunta (sobre la participación de los sacerdotes en el altar)se hace con la esperanza de una afirmación. Aunque los creyentes corintios estaban rodeados de templos paganos en Corinto (ver 8:1), lo más probable es que Pablo esté hablando del templo en Jerusalén. Con todo, había bastante similitud entre los beneficios de los sacerdotes en los templos paganos de Corinto y el de Jerusalén. El AT informa respecto a las prácticas de los sacerdotes y sus beneficios (ver Num_18:8-9, Num_18:31; Deu_18:1-4). El sentido pleno de su argumento es que los que hacían labor religiosa a favor de otros podrían esperar su sustento” (6). En el culto del templo, en Jerusalén, los sacerdotes recibían:

 

  • Ofrenda quemada: El sacerdote recibía el cuero del animal.
  • Ofrenda por los pecados: Se quemaba la grasa del animal. El sacerdote recibía la carne del animal.
  • Ofrenda de transgresión, igual a la anterior.
  • Ofrenda de comida: harina, vino y aceite. Solo se ofrecía simbólicamente, pues todo era para el sacerdote que ofrecía.
  • Ofrenda de paz: Se quemaban la grasa y las entrañas del animal. El sacerdote tomaba la carne del pecho y los hombros, el resto lo quemaba el ofrendante.
  • El sostenimiento de los sacerdotes en el AT y NT se hacía con los diezmos, ofrendas y sacrificios que se presentaban en el templo.

 

 

  1. El Señor mismo ordenó sostener a los que anuncian el evangelio (vers. 14). El Apóstol afirma que Jesús aprobaba un modelo de sistema de beneficios otorgado por la Ley, y por esto enseña que los misioneros cristianos también debían ser sostenidos por los fieles. “La única inferencia que se puede sacar de este pasaje es, no que el ministerio cristiano sea de un carácter sacrificial como el sacerdocio judaico, sino sencillamente, que como éste era mantenido por las contribuciones del pueblo, así también aquél debía serlo” (7).“Se sobreentiende aquí dentro de los predicadores del evangelio que serían los apóstoles, pero no necesariamente se limita a ellos (ver Mat_10:10; Luk_10:7). Son pocas las veces que Pablo citaba palabras de Jesús. Hay que recordar que su ministerio misionero y sus escritos se realizaron varios años antes de que el primer Evangelio se escribiera. Aquí, el Apóstol cita el contenido esencial de Luk_10:7: “…el obrero es digno de su salario”. Para que Pablo citara así a Jesús, tenía que haber tenido acceso a unas tradiciones orales o escritas de algunos de los dichos de Jesús” (8).

 

 

El motivo principal de su insistencia en sus derechos prescindidos es la necesidad de que los corintios reconozcan la legitimidad de su apostolado. Los derechos en sí son secundarios pero el que se le reconozcan sus derechos apostólicos era de gran importancia para Pablo; porque con ello demostraba su autoridad como apóstol. Rehusó este derecho de manutención debido a que si lo tomara por seguridad y con mucha frecuencia, sus motivaciones para predicar el evangelio serían puestas en duda.

 

 

  1. COMENTARIO SOBRE 1 TIMOTEO 5.17-18

 

 

  1. El texto bíblico a analizar

 

 

 

1 Tim 5:17-18 “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y:Digno es el obrero de su salario” (Subrayado añadido).

 

 

  1. ¿Qué es la “Doble honra”?

 

 

No literalmente que un presbítero que gobierna bien debiera recibir un sueldo doble que el que no gobierna bien [Alford], o de una viuda presbítera o de los diáconos. [Crisóstomo]. “Doblada” se usa por grande en general. Sea abundante (“doble” = abundante, cf. Isa_40:2 y Jer_17:18). No que se convierta el ministerio sagrado en negocio, cosa que San Pablo reprueba enérgicamente (cf. 6:5), sino sencillamente que se procure un decoroso sustento a los que desempeñan tales ministerios” (9). El énfasis en la “Doble honra”, es más bien, el reconocimiento a los ancianos que laboran con efectividad por parte de los miembros de la iglesia.

 

 

  1. ¿Qué significa “El obrero es digno de su salario”?

 

 

Citado aquí de Luk_10:7, mientras que Mat_10:10, tiene “su alimento”, Si Pablo extiende la frase, “la Escritura dice” a esta segunda frase como también a la primera, reconocerá así el Evangelio de Lucas, su propio colaborador (de donde aparece la propiedad no calculada de la cita), como Escritura inspirada. Esta me parece la opinión correcta. El Evangelio según Lucas estaba en circulación hacía entonces ocho o nueve años. Sin embargo, es posible que “la Escritura dice” se refiera sólo al pasaje citado de Deu_25:4; entonces su cita será la de un proverbio común, citado también por el Señor, el cual se recomienda a la aprobación de todos, y es aprobado por el Señor y su apóstol” (10).

 

 

Entonces ¿En qué consiste el salario? Revisemos una vez más la ordenanza del maestro, explicada en el cuarto argumento sobre la toma de derecho de sostenimiento a los que anuncian el evangelio:

 

 

Mat 10:9-10 “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Subrayado añadido).

 

 

Luc 10:7 “Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios” (Subrayado añadido).

 

 

Ahora, comparemos los siguientes versículos vistos anteriormente con las ordenanzas de nuestro SEÑOR:

 

 

1 Co 9:4 “¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber?” (Subrayado añadido).

 

 

1Co 9:13 “¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan?” (Subrayado añadido).

 

 

Deu 18.1 “Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas a Jehová y de la heredad de él comerán” (Subrayado añadido).

 

 

Por contexto ¿Qué tienen en común estos versículos para describir el salario como derecho de sostenimiento? Primariamente es la comida y la bebida. Jack Fleming, pastor bautista, lo explica mejor:

 

 

¿Existe alguna contradicción cuando el Señor Jesucristo dice: “alimento” y Pablo cita: “salario”? Evidentemente que no, porque ambos expresan la misma idea, que el que trabaja es digno de su salario, es decir, de su comida, lo elemental para que viva austeramente desprovisto de los bienes materiales de este mundo que pueden llegar a transformarse en una carga, especialmente para los siervos de Dios; que fue algo similar a lo que ordenó a los sacerdotes levitas del Antiguo Testamento Nm.18:24 “Entre los hijos de Israel no poseerán heredad”. Esto se aprecia claramente cuando el Señor envía a los setenta a predicar y les reitera, Lc.10:2, 7-8 “Y les decía: La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante”. Entonces ¿Por qué hoy solamente citan que “el obrero es digno de su salario” y omiten intencionalmente las palabras textuales del Señor? ¿”Su alimento”? La razón es muy simple, porque tuercen lo que ha dicho el Señor, que el siervo es digno de su comida, su alimento, y solamente quieren referirse “al salario”, para poder incluir todas las demás añadiduras que hoy han introducido como legítimas de los “siervos del Señor”, que en la mayoría de los casos son una burla de lo que realmente ha dicho el Señor, la comida, las necesidades básicas”.

 

 

Y es cierto. Porque el SEÑOR Jesucristo indicó primeramente que no debían cargar en las bolsas de sus cintos oro, plata o bronce, que eran monedas comunes en el tiempo neotestamentario:

 

 

Algunas de las monedas mencionadas en el NT son traducciones del gr. d’náiron, drajme, leptón y mná (Mt. 22:19; Lc. 15:8, 9; 20:24; 21:2; 19:13; Mr. 12:15, 42).  Los primeros 2 términos se refieren a monedas de plata, griegas o romanas.  Estas, por lo general, llevaban  el busto del emperador y sus títulos en el universo (fig 169), y a menudo la imagen de un  genio o una deidad en el reverso. Tales representaciones hacían que fueran rechazadas por los judíos ortodoxos como ofrendas aceptables para el templo.  Por consiguiente, los judíos en tiempos de Cristo usaban monedas de cobre, acuñadas localmente, que llevaban inscripciones hebreas, pero no imágenes de criaturas vivientes. Por esta razón los cambistas estaban muy ocupados los días de fiesta en el atrio del templo (Mt. 21:12; Jn. 2:15), cambiando las monedas de plata que los 806 adoradores traían de otras regiones por las de circulación corriente con el templo.  Véanse Blanca; Cuadrante; Cuarto; Denario; Didracma; Dracma; Estater; Mina; Talento; Tetradracma” (11).

 

 

Esto con el fin de que no se lucrara con el evangelio. John MacArthur opina en su comentario sobre Mateo 10.8b (“de gracia recibisteis, dad de gracia”):

 

 

Jesús les estaba dando un gran poder, para sanar la enfermedad y levantar a los muertos. Si ellos hubieran dado estos regalos a cambio de dinero, ellos habrían hecho una gran fortuna. Pero esto habría oscurecido el mensaje de gracia que Cristo les había mandado llevar. Por esto, les prohibió exigir dinero a cambio de su ministerio. Sin embargo, les estaba permitido aceptar ayuda económica para cubrir sus necesidades básicas” (12).

 

 

El SEÑOR Jesús en uno de sus sermones más famosos, enseñó:

 

 

Mat 6:25-34 “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen:

no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (Subrayado añadido).

 

 

Pero sí recibir sostenimiento de aquellos que quisieran brindarlo, por medio de una compensación alimenticia o financiera sin imposición. De hecho, es una costumbre de hospitalidad en aquel tiempo, que el anfitrión que ha recibido un huésped, le reciba con un trato especial y amistoso. Eso incluye a los apóstoles y evangelistas. En el caso de los ancianos mencionados en 1 Timoteo 5.17-18, el concepto es el mismo. Se trataba de ofrendas de comida, no siempre era de carácter monetario.

 

 

  • LA ADMINISTRACIÓN DE LAS OFRENDAS PARA SOSTENIMIENTO

 

 

  1. ¿Cómo se administraban las ofrendas en el modo de sostenimiento alimenticio o financiero?

 

 

A modo de ilustración, si se revisa el contexto de la primera epístola de Timoteo, se notará que hay una preocupación por el sostenimiento de las viudas. También hay referente a una repartición alimenticia:

 

 

Hech 6:1-2 “En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas” (Subrayado añadido).

 

 

Claro, también se recibían ofrendas en forma monetaria, pero miremos con qué finalidad:

 

 

Hech 2:44-45 “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno” (Subrayado añadido).

 

 

Hech 4:34-35 “Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad” (Subrayado añadido).

 

Es decir, se manejaba todo conforme a las necesidades de la iglesia. Esta misma costumbre era aplicada siglos después:

 

 

El salario del clero era pagado al principio de ofrendas voluntarias que se hacían al celebrarse la cena del Señor. En la fiesta de amor que le precedía, todo creyente, según su capacidad, presentaba una donación; y al quedar cubierto el gasto de la mesa, el obispo ponía a un lado una porción para sí, otra para los presbíteros, y otra para los diáconos; y con lo que restaba se ayudaba a las viudas, a los huérfanos, a los confesores, y a los pobres en general. [Tertuliano, Apología, cap. 39” (Subrayado añadido) (13). La obra de Tertuliano fue escrita en el año 200 d.C.

 

 

Se hace la aclaración de que aquí la palabra “clero”, se aplicaba a los ministros de la Iglesia, no a la casta sacerdotal católica, pues ésta surgió en el S. III d. C. Cito al pastor Aarón González Rodríguez, de la iglesia cristiana Monte Gerizim, en uno de sus mensajes de la serie “Volviendo a la Palabra”:

 

 

Luego del emperador Dioclesiano, ascendió al trono el emperador Constantino (306 – 363 DC), quien después de una visión que dijo recibir, se hizo cristiano, e instituyó el cristianismo como la religión oficial del imperio romano. Al proporcionarle a la iglesia de Cristo muchos beneficios como el cese de la persecución, sostenimiento económico del gobierno, exención de impuestos a los ministros y muchas cosas más, se cayó en la apostasía” (14).

 

 

Esta costumbre se perdió a causa de las ansias de poder que emanaban de la iglesia católica romana.

 

 

  1. ¿Este sostenimiento alimenticio o financiero era por imposición o según los medio de cada uno?

 

 

Veamos lo que dice la Palabra de Dios:

 

 

Rom 15.25-27 “Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos. Porque Macedonia y Acayatuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén. Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales” (Subrayado añadido).

 

 

1 Cor 16:1-2 “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (Subrayado añadido).

 

 

2 Cor 8:7-9 “Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia. No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro. Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (Subrayado añadido).

 

 

2 Cor 8:11-12 “Ahora, pues, llevad también a cabo el hacerlo, para que como estuvisteis prontos a querer, así también lo estéis en cumplir conforme a lo que tengáis. Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene” (Subrayado añadido).

 

 

Aunque este versículo, en su contexto habla sobre ayudar a los pobres, viudas y necesitados; es aplicable al caso de apóstoles y ancianos, porque permanece en una misma línea de pensamiento y modelo. Es claro que la ofrenda se entrega según cómo Dios prospere, según la capacidad de uno y según sus medios.

 

 

ÚLTIMOS Y BREVES COMENTARIOS

 

 

Primero: En la Epístola a los Filipenses, a lo largo de ella, y especialmente en el último capítulo, se habla de que Pablo recibía ofrendas, o ministración de sus necesidades, por medio de Epafrodito. Nótese que estas necesidades no eran monetarias, sino alimenticias y de abrigo, pues, en el contexto histórico, Pablo se hallaba en prisión.

 

 

Fil 1:12-13 “Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás” (Subrayado añadido).

 

El pretorio, es una referencia tiene a un edificio especial como el cuartel general de un comandante o el palacio del emperador, pero también se usaba en el caso de un grupo de hombres en la guardia imperial. Como Pablo se encontraba en una casa privada en Roma, lo más probable era a los miembros de la guardia imperial que lo vigilaban día y noche; léase Hechos 28.16 (17). Por tanto, Pablo, estando preso, no podía salir a comprar nada a su gusto, bien pudo Epafrodito haber cargado víveres, alimentos, ropas y ofrendarlas a Pablo; o en su defecto, él mismo compró las necesidades del apóstol para subsistir mientras estaba preso.

 

 

Segundo: Otro versículo que se usa para apoyarse en el sostenimiento de los pastores.

 

Gál 6:6 “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye”.

 

 

En el contexto, no habla necesariamente sobre bienes materiales, sino de bienes espirituales y morales. Revisemos:

 

 

Gál 5.22-26 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros” (Subrayado añadido).

 

 

Gál 6.1-5 “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga” (Subrayado añadido).

 

 

De los frutos del Espíritu, que son cosas buenas, hacer partícipes a los que nos enseñan, con las Escrituras; es decir, que sea evidente el crecimiento espiritual del hijo de Dios por medio de frutos; con base a la Palabra:

 

 

1 Tim 3:16-17  “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

 

 

CONCLUSIÓN

 

 

Resumiendo:

 

 

  • El sostenimiento alimenticio o financiero es un derecho para los ancianos (en el caso de hoy pastores) y apóstoles (en el caso de hoy misioneros y evangelistas itinerantes). No es una obligación y ni una imposición sostenerlos.
  • Este derecho es prescindible para el que lo requiere, es decir, puede prescindir de ello de forma voluntaria.
  • No se considera pecado recibir ayuda, dependiendo del caso, siempre en cuando NO comprometa la causa del evangelio y al testimonio de la iglesia para ser causa de blasfemia entre los inconversos.
  • El SEÑOR nos manda a todos, sin excepción, a estar contentos con lo que tenemos, conforme a Su gracia.
  • Se administran las ofrendas según las necesidades, según las circunstancias y según los medios de cada uno.

 

Espero en el amor de Cristo que este humilde material pueda serle útil y complementario.

 

 

¡Dios los bendiga!

 

 

Past: Jose Antonio Valladares

Siervo de JESUCRISTO

 

-FUENTE BIBLIOGRÁFICA:

(1) COMENTARIO AL NUEVO TESTAMENTO, WILLIAM BARCLAY; versión para E-Sword.

(2) COMENTARIO EXEGÉTICO Y EXPLICATIVO DE LA BIBLIA, TOMO II: EL NUEVO TESTAMENTO, POR ROBERTO JAMIESON, A. R. FAUSSET Y DAVID BROWN. CASA BAUTISTA  PUBLICACIONES. PÁG. 419-420.

(3) Cita de COMENTARIO BÍBLICO MUNDO HISPANO; versión para E-Sword.

(4) COMENTARIO AL NUEVO TESTAMENTO, WILLIAM BARCLAY; versión para E-Sword.

(5) Cita de COMENTARIO BÍBLICO MUNDO HISPANO; versión para E-Sword.

(6) Cita de COMENTARIO BÍBLICO MUNDO HISPANO; versión para E-Sword.

(7) COMENTARIO EXEGÉTICO Y EXPLICATIVO DE LA BIBLIA, TOMO II: EL NUEVO TESTAMENTO, POR ROBERTO JAMIESON, A. R. FAUSSET Y DAVID BROWN. CASA BAUTISTA  PUBLICACIONES. PÁG. 420-421.

(8) Cita de COMENTARIO BÍBLICO MUNDO HISPANO; versión para E-Sword.

(9) COMENTARIO EXEGÉTICO Y EXPLICATIVO DE LA BIBLIA, TOMO II: EL NUEVO TESTAMENTO, POR ROBERTO JAMIESON, A. R. FAUSSET Y DAVID BROWN. CASA BAUTISTA  PUBLICACIONES. PÁG. 629.

(10) COMENTARIO EXEGÉTICO Y EXPLICATIVO DE LA BIBLIA, TOMO II: EL NUEVO TESTAMENTO, POR ROBERTO JAMIESON, A. R. FAUSSET Y DAVID BROWN. CASA BAUTISTA  PUBLICACIONES. PÁG. 629.

 

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1 comentario

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Una respuesta a “EL SOSTENIMIENTO DEL PASTOR Y MINISTERIOS. EL SALARIO: ¿OBLIGACIÓN-DERECHO O ABUSO? PARTE I

  1. alcira

    Dios le bendiga. Muy buena enseñanza

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